viernes, 29 de octubre de 2010

29 de octubre 2010.


El sentido de urgencia que me ha llevado a ir a verla constantemente este último tiempo tiene sus propias proporciones e intensidades: no la veía desde el pasado viernes y en la semana ha estado enferma (bronquitis obstructiva) y aunque sólo un poquito, el cansancio ha hecho mella en su ánimo, en su hablar y en su rostro.
1. UNA SEMANA ES DEMASIADO TIEMPO: esta urgencia dispone de un margen máximo más pequeño, puede ser dos o tres días, quizá cuatro; y un margen mínimo que resguarde su espacio por su puesto y, considerando la labilidad de su memoria puede ser, tranquilamente un día sin temor a cargosearla y/o sobrarle.
Este aprendizaje me ha costado un lloriqueo en el camino de vuelta, un sinrazón de pena y miedo de haber espabilado muy tarde, de no alcanzar a explorar, de encontrar pedazos de cosas mías, de cosas que dan razón a mis razones entre sus memorias, en su intimidad y de no alcanzar a armar el puzzle? no hay razón! pero no importa, fue un momento de histeria libre: éste es el momento en el que estoy lista para VIVIR con mi abuela, para recibir emmm.... en este caso para sacar mas bien, para tomar con consentimiento la sabiduría de su experiencia de vida.
2. AÚN HAY MÁSSS: inagotable, infinito. Llano y amplio como el horizonte. Ella recuerda y con ese recordar sigue construyendo a cada instante, enlaces, como de una cadena tejida a crochet... una larga pues, como de sus 93 aaaaños. Mi cabeza se empeña en ordenar lo que recibo de mi abuela, quizá esa sea la idea de estos escritos: guardar ordenado para cuando me sirva, para cuando sea vieja yo; pero definitivamente son elementos para usar altiro, para sentir altiro (imperiosamente AL TI RO).

La Meche no está sentada esperando morir ni mucho menos, no creo que sea la gran exepción: los ancianos no están sentados "esperando la carroza", viven a diario y siguen construyendo como todos... o no?

pausa doméstica.

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