viernes, 29 de octubre de 2010

mi hermano dijo...

Hermana, cada vez descubro que te puedo amar más a través del color que deja tu biorritmo sucediendo. Yo también comencé últimamente a extrañar a la abuela meche. Me niego a la flojera del "no puedo ir", soy un ser humano y puedo transmitir. Transmitirle mi amor, mi respeto, mi añoranza de sus manos que acostumbro a tomar para autoacariciarme la cara canalizando el cariño que ella sabe transmitir en sus palabras. No se deja a la locura ganar si uno no se siente distinto y tu me logras transmitir eso, no somos distintos, es una vida que va de 00:00 a 24:00 funcionando con igual velocidad que la mía, pero con distintas consideracoines. Es una vida que va, siempre va, aún va y no una que se está extinguiendo. Hasta creo que su vida va con más intensidad porque es en este momento en que traspasa de sí misma toda la trascendencia que ha estado cultivando estos años dentro suyo y nosotros todos los que la rodeamos, si nos sentimos distintos, estamos sordos a su música. Música de vientre, música de madre, música de tierra que tapó otra tierra que tapó otra tierra que tapó otra tierra y cada vez se fertiliza con las voces de los anteriores a nosotros. Yo no soy distinto, tú no eres distinta, nosotros no somos distintos a la meche. Y esto, tienes razón, es urgente comunicarlo.
Gracias por hacerlo conmigo.
Te amo.

A mi abuela si la vez léele esto:

Abuela, de todas las gratas conversaciones que recuerdo contigo, existe una que yo titulé "quiero ser un hombre importante" de la cual usted me habló muchísimo. Usted me dijo "Sea un hombre importante", "ser un hombre importante depende nada más que de uno mismo", "uno se va construyendo su vida y siempre hay que ser agradecido con el señor". Todas sus palabras las tengo dentro de mí, atesoradas y lumínicas, no son adornos son tatuajes transparentes y eléctricos que desencadenan en mí un ánimo de continuidad, de goce, de vida. Como supongo que con usted la memoria es esquiva, si no se acuerda, confíe en mí y en que me dijo lo que me dijo porque en nuestras conversaciones con que uno solo (osea yo) tenga memoria, basta y sobra. 
Estoy en su querido santiago, recordándome de tí constantemente. Las calles no han cambiado lo suficiente como para perderse, pero si se ha extendido. Los cerros están copados de casas y las ´´ultimas carreteras abrieron nuevas arterias para la circulación sanguínea y cotidiana de la ciudad. 
Extrañamente el "deseo de ser importante" que motivó nuestra conversación, actualmente mutó a "encontrar la importancia". Quiero encontrar la importancia de mi vida, y eso lo he ido logrando gracias a otro de tus consejos en tiempos pasados "Hay que hacer las cosas bien, sea correcto". Estoy haciendo mi trabajo bien, me destaco, no tan solo por conocimientos, si no también por una "derechéz" que es capaz de poner orden y principios a la autoridad que sea cuando esta está equivocada sin ningún tipo de temor. 
Así es, yo llevo de tí un poco de aquello de decir las cosas de frente. Y te lo agradezco.
Te quiero como un tesoro. Y aunque los abrazos nunca son suficientes para mí, te puedo querer de lejos.
Escríbame si tiene ganas. Si no tiene, no tiene.
Yo caeré en su presencia cuando ya me hayan contratado y pueda ir a concepción.
Te quiero mucho.
Rodrigo.

No hay comentarios: